Sobredosis high cost

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A finales del próximo mes de febrero tendrán lugar en nuestro país (la mayoría en Madrid) un montón de citas artísticas de renombre, ferias internacionales de arte contemporáneo en las que  artistas, comisarias/os, galeristas, compradoras/es y aficionadas/os se encontrarán nuevamente para…

… cómo decirlo…

…hacer negocios.

ARCO (24-28 de febrero), JustMad (23-28 de febrero) o Room Art Fair (26-28) entre otros se encargarán, un año más, de darle un nuevo empujón a esto de la compra-venta de arte.

Con tal motivo, un equipo multidisciplinar prepara, en el espacio artístico Despliegue (también en Madrid), la segunda edición del proyecto expositivo Sobredosis, que tendrá lugar a finales de febrero/principios de marzo, cuya propuesta es plantear una reflexión sobre la saturación artística a la que, en esas fechas, se ven sometidos los distintos agentes de la comunidad artística.

Desde aquí aplaudimos la idea (y la catalogamos como la anti-exposición definitiva), porque pensamos que se trata de un tema que, ciertamente, merece especial consideración. Pero en este marco, y para entender (y combatir) esa saturación, consideramos que es imprescindible retomar el ya viejo y manido debate sobre el peso excesivo de algunas ferias en la configuración del panorama artístico, y los precios desorbitados de algunas (muchas) piezas artísticas.

Que nadie piense que comulgamos con el sector más crítico al estilo de Avelina Lésper, el azote del arte contemporáneo: nos gusta el performance, nos gusta el ready made, nos gusta la instalación… nos gusta el arte contemporáneo en sus múltiples variables. Lo reconocemos, además, como una herramienta fundamental para la comprensión del mundo, de la realidad social; el libro que nos explica y el espejo que nos refleja.

Y por eso mismo nos preguntamos: ¿son la galería, el  museo o la feria de arte los lugares más apropiados para encontrarnos con las obras? En algunos casos, sin duda, sí; en otros, seguro que no. Algunas obras tendrán un recorrido más amplio, y llegará un punto en el que será interesante que hagan parada en una sala. Otras no tienen sentido entre cuatro paredes.

¿La/el artista tiene que vivir de su trabajo? Por supuesto. ¿El “plus de creatividad” implica que una obra de arte no deba ser considerada como una mera “producción” y, por tanto, se deba pagar por encima de la media salarial? Faltaría más; el talento hay que verlo, reconocerlo y premiarlo. ¿La galería y el museo son fundamentales para la promoción del arte y las/os artistas? Indiscutiblemente. Ahora bien, ¿es razonable pagar 20.000€ por un vaso de agua medio lleno, como ocurrió en ARCO 2015? No. Nunca. Bajo ninguna circunstancia. De ninguna manera. Y ojo, que no estamos entrando en el debate sobre si “es o no es” arte.

Sobredosis nos permitirá pararnos a pensar acerca de cómo gestionar esa intoxicación artística que se avecina. Pero tal vez sería interesante, ya que estamos, reflexionar de forma crítica sobre si la auténtica finalidad de ARCO y compañía es difundir obras y consolidar artistas, o decorar las casas de la gente pudiente creando, por el camino, mercenarias/os del arte.

 

(El proyecto expositivo Sobredosis 2016 tendrá lugar del 23 de febrero al 6 de marzo, en el espacio artístico Despliegue, C/ Sombrerería 10, Madrid. Podéis consultar la convocatoria en http://nubr.co/DKbbUq).